La Gaitana


Me paso lo más lindo en un bus, hoy, en la tarde.

Cogí un bus que iba para la 100, abajo de la autopista, de milagro lo cogí, por que lo miope no me deja, yo solo sabia que para llegar a mi destino tenia que coger el que decía grandote "Gaitana". Ya dentro, saque mi cuadernito de bocetos, empecé a pensar en que dibujar y de la nada se subió un señor con voz de caverna, preguntó el destino del bus y pago su pasaje pero no se sentó.  Este hombre se puso justo delante mio y nos miro a todos los pasajeros, abrió la boca y dejo salir par de palabras en una voz profunda y aterciopelada, dijo que nos venia a contar historias por que a eso se dedicaba, y no nos iba a pedir dinero a excepción que quisiéramos dárselo para lograr reunir lo de otro pasaje y poder montarse en otro bus a seguir haciendo lo que le apasionaba.

Maestro pensionado, orador por hobby, Omar Manrique, un señor alto de piel trigueña, ojos azules y ropa impecable, prefiere compartir historias con personas desconocidas que quedarse en su casa por que la ociosidad y la vida de pensionado no son lo suyo. Experto, según el, en historia patria y  mitos y leyendas colombianos, este hombre decidió subirse al bus en el que yo iba por que quería contarnos la historia de La Gaitana.

La leyenda va mas o menos así: Durante la conquista de América, a las tierras de la tribu Yalcón (que hoy es parte del departamento del Huíla), dominaba la cacica Gaitana. A oídos de ella llego la noticia de que Belalcazar, enviado por el rey de España, y poseedor de una ambición loca, había enviado a Pedro de Añazco, famoso por las horribles matanzas indígenas que había llevado a cabo, a someter a su pueblo para robarles los tesoros que poseían.

Mientras devastaba las poblaciones más al sur de las tierras Yalcón, Añazco inteligentemente citaba a los indígenas importantes de las siguientes poblaciones a las que iría, para que le llevaran un tributo y así pactaran "la paz". Así fue que terminó citando a Gaira, hijo mayor de la Gaitana, quien el día pactado para el tributo se negó a ir y a subyugar a su tribu.. Añazco, enfurecido por la decisión de Gaira, mandó a todos sus hombres a reunir a la tribu Yalcón, incluyendo a su madre, la cacica.

En frente de todos ellos pretende castigar ejemplarmente a Gaira, quemándolo vivo, mientras La Gaitana, atada y amordazada, era obligada a ver como moría su hijo. Después de este incidente, Añazco continua su empresa conquistadora hacia el norte, creyendo que el pueblo de la Gaitana iba a subyugarse al mando español. Pero no fue así, mientras en conquistador creía haber generado miedo en el pueblo indígena, la Gaitana convocó a los jefes de muchas tribus como el poderoso cacique Pigoanza y los convenció de luchar contra los españoles, los convenció de vengar a su hijo Gaira y traerle vivo a Añazco.

Los indígenas temían a los españoles por que creían que hombre y caballo eran uno solo, nunca antes habían visto estas criaturas y creían que hacían parte de sus profecías y leyendas. Gaitana los convenció de que estos hombres eran iguales a ellos y que los caballos eran animales semejantes al Puma y al Condor, que no había por que temer. Así fue como en secreto fraguo una rebelión.

Una madrugada, mientras Añazco cabalgaba con 20 hombres de la avanzada española, 6000 indígenas convocados por Gaitana lo atacaron, dejándolo vivo solo a el. Pigoanza lo trajo a los pies de la Gaitana esa misma noche, y ella, adolorida por lo que le había hecho a su primogénito, le dio de beber una pócima sagrada y alucinógena que le producía el dolor y la imagen de todas y cada una de las muertes que había impartido. Al amanecer, Añazco, padeciendo todo tipo de dolores efecto de la alucinación, estaba moribundo, la cacica tomo una daga y le saco los ojos, le abrió un hueco en la garganta y a través de este paso una cuerda con la que lo arrastraron hasta morir, deteniendo la conquista de esa parte del territorio Yalcón indefinidamente.

La leyenda cuenta que luego de esta batalla, Gaitana desapareció llevándose todo su pueblo al bosque. Otras teorías dicen que hubo un suicidio colectivo en el que el pueblo Yalcón prefirió la muerte a la esclavitud española. 

                                                                   ***                                                                        

Y así. Así fue como el Omar nos contó parte de la historia de nuestra tierra en un trayecto de bus. La contó tan bien (la sufrió en cada punto) que me acuerdo de ella enterirta. Se rió al terminar, se quejo de los que lo miraban mal y dijo "yo no vengo a dar lastima, yo me amo como soy, yo soy un hombre feliz que entendió que amaba hacer y lo hace, sin importar lo que otros me digan". Antes de que se fuera le pedí el teléfono para poder contactarlo alguna vez y el señor me mando un pico. Que el caía a donde yo lo invitara. 

Comentarios

Mao Orozco ha dicho que…
Que encuentro tan ameno, me gusta la historia, aunque me llena de ira, un nuevo recurso cultural y una excelente ilustración Nia. Felicidades
andrea serna ha dicho que…
Yo también me lo quiero encontrar...Qué entretenido! Muchas felicidades! Gracias por compartir esta anécdota con nosotros.