Blade Runner 2049: ¿Replicante u original?


La primera duda que les voy a resolver es si Blade Runner 2049 vale la pena. La respuesta es sí, mucho, cada maldito minuto de las casi tres horas que estuve frente a la pantalla del cine. Ahora que ya saben cómo se resume mi opinión sobre el film, vamos a desarrollar esta reseña. 

Debo confesar que la idea de una secuela original para Blade Runner al principio me alarmó, no sabía si amar u odiar la noticia, incluso temí por la elección de Ryan Gosling para protagonizarla, pero fue enterarme de que sería dirigida por Dennis Villeneuve lo que me hizo sentir el deseo por ver esta película. Y es que sino han visto el trabajo previo de este director no están en nada, Arrival por ejemplo, es una de las mejores películas que he visto en años, y no estoy exagerando.

35 años después de los hechos narrados por Philip Dick en su novela "¿Sueñan los andorides con ovejas eléctricas", la cual Ridley Scott adaptaría a la gran pantalla bajo el nombre de Blade Runner, volvemos a este mundo distópico en el que los replicantes, seres que emulan la existencia humana pero que están diseñados para obedecer como esclavos a sus señores, se vuelven a encontrar con la pregunta de si tienen o no alma.

La novela de Dick, plasmada en largometraje por Riddley Scott, se convertiría en una película de culto, y por todas sus cualidades estéticas y narrativas, en una de las mejores obras de ciencia ficción del septimo arte. 

Todo esto ponía en un escenario muy difícil a la secuela ambientada en el año 2049: primero, Dick no escribió nunca una continuación para su novela y segundo, hacerle justicia a este universo tan completo y complejo no iba a ser una tarea fácil. Sin embargo, la propuesta de Villeneuve es simplemente extraordinaria.

Aquí las razones por las que pienso que esta es una película excepcional:

1. Sci-fi del bueno, del que cuestiona al ser humano


La mejor ciencia ficción es aquella que nos pone contra las cuerdas, la existencial, la que nos obliga a reflexionar sobre quienes somos y lo que nos hace seres humanos. Esta secuela no es solamente visualmente memorable sino que también es profunda y se apoya en su antecesora para construir una historia sólida, que le hace justicia a la mitología creada en el primer film. Claro, no es nunca tan ambigua y no deja tantos cabos sueltos como lo hizo la primera parte, pero se encarga de atar esos cabos elegante y sutilmente sin caer en la repetición (tipo Star Wars: Episodio VII) y sin apelar a la nostalgia. Construye sobre lo ya escrito y lo potencia, lo dignifica.

En los 80's surgió esta ola de ciencia ficción que representaba el futuro como una noche perpetua de autos voladores, iluminada apenas por anuncios de neón y hologramas. Películas como Total Recall o Alien refuerzan esta idea.

En estas ciudades convivían humanos, extraterrestres, androides o robots (inteligencias artificiales en todo caso) que amenazaban de alguna forma la vida humana. Algunas de estas historias abordaban la incapacidad física del ser humano para vivir en otros planetas, otros su capacidad de convivir con otras especies, pero otras abordaban la psique, la definición de lo humano, lo que nos alejaba o nos hacía más parecidos a las máquinas de lo que pensábamos. 

En los 90's vino una segunda ola más guerrerista con Terminator y Matrix, en donde la máquina había logrado dominarnos. Sin embargo Blade Runner fue semilla de estas películas, poniéndonos a reflexionar sobre los alcances de la máquina, en su superioridad, en su razonamiento que no es solamente lógico sino que también puede venir un alma confeccionada dentro de sus engranajes.

Siempre he dicho que el Sci-fi es un género desagradecido, por que a pesar de amarlo, es muy probable que el 80% de lo que se escribe para cine termine diluyéndose frente a lo que las productoras consideran comercial, es decir, toneladas de explosiones, desnudos innecesarios y CGI. Sin embargo, esta secuela de Blade Runner es todo menos eso: una sublimación de los misterios que la película original proponía, un descubrimiento de lo humano que es lo que los mismos humanos creamos, una conclusión que propone otras preguntas y no se queda solo en solucionar lo que había quedado abierto.

Ahora, para cerrar este argumento, quiero transmitirles la emoción que siento de que un director nominado al Oscar por una película de ciencia ficción sea quién haya ejecutado esta visión casi milagrosa de Blade Runner. Villenueve trata a las audiencias como a un crítico de arte, como a un académico, no las toma por tontas, propone misterios que mantienen inquieto al espectador y desarrollan a su propio tiempo cada evento. Nada es relleno, nada se siente precipitado. 

Es por esto que Blade Runner, más allá de ser una buena secuela, es una prueba de que sí se puede hacer cine masivo, blockbuster cinema, con contenido. Y puede que el impacto de esta película no lo sintamos ahora sino muchos años después, como pasó con la dirigida por Ridley Scott. Son películas que generan culto y que pondrán a soñar a más de uno con hacer cine algún día. 

2. Un regalo para los ojos






Uno de los aspectos que más me generaba temor de esta secuela era este universo apocalíptico-industrial en el que se desarrolla la película, parte del gran encanto que tuvo la primera Blade Runner. Si bien era un entorno futurista, su representación era triste, oscura, llena de niebla y penumbra.

Tenía miedo de que el boom de los efectos especiales y de los entornos generados por computador se apoderara frenéticamente de la dirección de fotografía de la secuela y nos desviara de lo realmente importante: el cuestionamiento. (Nada más lloremos con la adaptación de Ghost in the Shell)

Pero por suerte para nosotros, estos 30 años que han pasado tanto dentro como fuera de este universo, hicieron posible una evolución transicional, sin saltos estéticos brutales. Coherentemente con el complemento que esta secuela representa para la historia, el diseño de 2049 demuestra evolución, claridad y limpieza de una manera extraordinaria, la acompaña haciéndola plausible.

La fotografía, que te deja boquiabierto, estuvo a cargo de Roger Deakins (responsable también de películas como Skyfall y A beautiful mind). Hipnotizante desde el primer momento, es una pieza alucinante de iluminación, color, simetría y balance. Vas a desear poder pausar la película y observar detenidamente cada cuadro.

Sin embargo no todos los créditos de esta maravilla visual son para Deakins. Detrás del arte conceptual del film estuvo Victor Martínez y George Hull. Martínez es un artista californiano fundador de ROBOTvictor, un estudio de diseño visual que tiene entre su portafolio películas como Trascendence, Terminator Génesis, Star Trek y Transformers. Aquí les dejo algunos de sus keyvisuals para Blade Runner 2049.





Por el otro lado esta Hull, quien es ampliamente reconocido por su trabajo como artista conceptual (aunque originalmente es diseñador industrial) en Star Wars, Guardianes de la Galaxia, Elysium, Wall-E, Jurassic Park, entre otras películas. 

Nacido en la India y criado en los Estados Unidos, Hull tiene un curriculum muy extenso que cuenta con varios blockbusters, lo que lo hace el artista preferido por varios directores de cine, entre esos las Hermanas Wachowski con quienes trabajó en toda la trilogía de Matrix, Cloud Atlas y Speedracer.

Su especialidad es la creación de entornos imaginativos muy completos en los que se desarrolla la cinematografía. Cuenta con un amplio portafolio de vehículos, armas, entornos y criaturas. A continuación una muestra de lo que concibió para esta entrega de Blade Runner.








3. Blackout 2022





Solo un director que entienda que Blade Runner es mucho más que él, Harrison Ford o Riddley Scott, y la dimensión que tiene la mitología de este universo distópico, entraría a ejecutar el ejercicio de pedirle otros directores que alimentaran su visión. Y esto fue lo que hizo Villenueve con los tres cortos precuela que comisionó a Luke Scott, hijo de Ridley y a Shinichiro Watanabe. 

Vamos a hablar en este apartado solamente del corto del director japonés, que para quienes no lo conocen, o les suena el nombre pero no saben de donde, es la mente detrás del clásico de culto Cowboy Bebop y de Samurai Champloo, además de ser colaborador del Animatrix.

Blackout 2022, es el primero de los tres cortos en orden cronológico a los eventos posteriores a la primera entrega de Blade Runner. En el la historia se centra en dos replicantes Nexux 8, cuyo modelo es mucho más avanzado que el Nexus 6: más fuertes y con un periodo estimado de vida similar al de los humanos. Esta similitud genera descontento en los movimientos supremacistas que quieren proteger a la raza humana de cualquier copia, por lo cual los Nexus 8 empiezan a ser exterminados, dejando a los protagonistas con una sola opción: apagar cualquier sistema de información que los pueda rastrear y empezar sus vidas desde cero.

Este acontecimiento es conocido en la mitología Runner como "El Apagón" o "Blackout", a raíz de este evento que deja sin electricidad ciudades enteras durante semanas, se desploma el mercado financiero, se pierde información invaluable, se reducen los suministros y mueren muchísimas personas. Esto deriva en la prohibición total de la fabricación de replicantes y la caída de la corporación Tyrell, única fabricante.

Este corto tiene para mi un valor mayor que el de los otros dos, no solo por que que es enteramente animado sino por que es un gran abrebocas a la película y nos conecta brevemente con las motivaciones de la rebelión Nexus. Además la banda sonora del corto fue confeccionada especialmente para este por Flying Lotus.


5. Una secuela sin Vangelis

En este punto debo decir que no es lo mismo Blade Runner con que sin Vangelis y al parecer Villeneuve pensaba lo mismo, pues despidió al compositor Jóhan Jóhansson, con quien venía trabajando todas sus películas, para encontrar al Vangelis de estos tiempos.

Lo más cercano que encontró fue el dúo de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, quienes grabaron miles de sonidos ambiente para entrelazarlos con sus composiciones musicales, llegando a lo que vemos en el film: una banda sonora que acompaña fielmente a la imagen pero no propone, no te transporta como sí lo hizo su antecesor Vangelis.

Como dice uno de los comentarios en Youtube sobre la música de la entrega de 1982: por favor escuchar en una habitación a oscuras, con audífonos y ojos cerrados. Saquen sus propias conclusiones.



4. En conclusión: ¿Replicante u original?



Creo que para este punto uds ya tienen una idea de mi opinión. 2049 no es perfecta pero tiene vida propia, no busca solamente apalancarse de lo que hizo la anterior sino que propone desde su propia óptica una continuación interesante, llena de dilemas sobre lo que significa el amor, el contacto físico, la convivencia con los que son distintos a nosotros. Tiene huequitos argumentales y alguno que otra trampa, pero es una narración de esas a las que las audiencias de hoy en día ya no están acostumbradas (3 horas para filosofar sobre el ser no es lo común del cine comercial).

¿Es mejor que la primera? No creo que lo sea, 2049 necesitó de todo lo que la primera construyó para ser sólida, lo que hace a la primera una joya para su tiempo, un film al que no le pasarán los años, ni a nivel estético ni a nivel de historia. Siempre estaremos en constante sosobra ontológica, preguntándonos si lo que tenemos como humanos es especial, si nuestra alma es diferente de lo que creamos. 

Sin embargo, y a pesar de que siempre me quejo de esa enfermedad que tiene el entretenimiento hoy en día de hacer secuelas y remakes sin parar, sin pensar, sin respetar, creo que esta es una excepción. 2049 es una secuela con brillo propio, tan cuidada y tan potente que dan ganas de pararse a aplaudir, de darle dos palmadas en la espalda al que tomó la desición de revivir esta historia y por supuesto, agradecer a quienes al final la llevaron a cabo con esta calidad.

¿Y uds? Qué opinan de Blade Runner 2049... ¿mejor que la original o secuela innecesaria?
¡Quiero escuchar sus opiniones! 

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