Hikari Shimoda: El riesgo de crecer



















No se dejen engañar por la dulce paleta de colores que usa esta artista. Tampoco caigan en su trampa de aparente dulzura e inocencia. A Hikari Shimoda le gusta retratar el dolor que cada niño enfrenta cuando viene este mundo de magnitud atroz, sobretodo en la sociedad japonesa. 

Impactada por el terremoto del 2011, Hikari pinta este mundo infantil lleno de heridas y moretones causados por la catástrofe natural que asotó a la isla, sin embargo atribuye algunas deformidades y mutaciones a los destrozos que la sociedad japonesa genera en las frágiles mentes de todos aquellos niños y adolescentes que están a punto de convertirse en adultos. Incluso, teje su obra al hecho de que uno de los reactores nucleares  más importantes del país haya colapsado durante el tsunami, haciendo que "mágicamente" la gente tomara conciencia de que la energía nuclear existía, era peligrosa y se estaba esparciendo en nubes transparentes por el territorio nipón. 

Crecer en Japón, según ella, es doloroso (su uso melancólico de la cultura tanto clásica, como pop me recuerda un poco a la literatura de Haruki Murakami, si hay fans por aquí de él, YEI!). Producto de esta reflexión (y sin duda alguna una imaginación grotesca), Shimoda retrata este proceso de maduración infantil a través de ojos vacíos, gargantas cortadas, gestos demoniácos y diluidos, cabellos color chicle y chispas mágicas. 

Sus protagonistas oscilan entre los diez y los quince años, su lucha diaria consiste en acomodarse a sí mismos y a una sociedad compleja que nivela su pasado cultural con un presente -casi futuro- lleno de símbolos y alienación. El espectador no puede más sino sentir una (delicada) aversión frente a su obra, una ligera compasión por estos chiquillos inestables.

Hikari tiene 27 años y vive en Nagano (Japón). Le encanta dibujar en la tardes, que son por excelencia su periodo de inspiración innato. Se graduó como ilustradora en la Kyoto Saga University of Art, y fue durante este proceso que descubrió que su lenguaje favorito para trabajar era la pintura (en acrílicos y acuarelas) por que podía reflejar mucho mejor las ideas de su mundo interior, sobretodo todas esas emociones acumuladas y no verbalizadas de los seres humanos. 

A continuación les dejo los links para que visiten los distintos portafolios que esta chica tiene colgados online. Dulces besos para todos.

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